05/03/2018

Dependencia, discapacidad y tratamiento fiscal. María Angeles Guervós Maillo

La dependencia se refiere a la necesidad de atención y cuidados que precisan las personas que no pueden hacer por sí mismas las actividades de la vida cotidiana. En nuestra sociedad debido al envejecimiento de la población y al cambio en el modelo familiar tradicional la dependencia se ha convertido en uno de los grandes retos socioeconómicos a los que hay que procurar una especial atención. Así la dependencia no puede verse hoy como un tema individual del dependiente y de su familia sino que es un problema de toda la sociedad y por ello toda la ayuda que presten los poderes públicos será insuficiente. Tal ayuda debe recogerse desde dos puntos de vista, tanto por la vertiente de los gastos –cobertura de las necesidades vía prestaciones de servicios- como por la vertiente de los ingresos –medidas fiscales orientadas a paliar el mayor gasto que conlleva la situación de dependencia. Por ello, la protección de las personas que sufren algún tipo de discapacidad y la adopción de medidas conducentes a promover el disfrute de sus derechos en condiciones de igualdad constituye hoy una obligación asumida en convenios internacionales de distinta índole y reconocida, asimismo, tanto en las distintas regulaciones de la Unión Europea como en nuestra propia Constitución.